El Athletic Club cayó derrotado en San Mamés por 1-3 ante un Barcelona, que pese, a la sensible baja de Messi, dejó clara y manifiesta su calidad en la segunda parte, con tantos de Keita, Xavi y Busquets, que sólo encontraron respuesta en el solitario gol de Gabilondo.
El conjunto rojiblanco supo mantener a raya al Barça en los primeros compases del partido. El césped, muy rápido por la lluvia, dificultaba el juego de toque de los de los de Guardiola. Y el Athletic se aprovechaba de las inclemencias para ejercer su presión en el centro del campo.
Con el transcurso de los minutos, el Barça fue sacudiéndose poco a poco a poco la presión de su rival y comenzó abrir el juego por las bandas. De ahí llegaron las primeras dos grandes ocasiones de los blaugranas. La primera de Keita, con un tiro raso con la zurda que Iraizoz detuvo en dos tiempos. La segunda de Villa a la cepa del poste. Corría el minuto 12.
Mientras, el Athletic lo intentaba de lejos. Las cabalgadas del joven Igor Martínez, en su tercer partido consecutivo como titular, no encontraban la cobertura de sus compañeros. Pero de su mano pudo llegar el primer gol del Athletic si Mateu Lahoz hubiera pitado la entrada por detrás y el empujoncito en el área de Adriano sobre el delantero alavés. En el 33, Amorebieta cometió una fuerte entrada por detrás sobre Iniesta, que obligó al de Albacete a ser atendido en la banda y al de Cantaura tomar el camino hacia la ducha. Con uno menos, el Athletic aguantó lo que restaba de primer tiempo e intentó recobrar fuerzas, a sabiendas de que le harían mucha falta en la segunda mitad.
Un lanzamiento de Piqué en el minuto 50, que Iraizoz lograba detener sin problemas dio inicio del asedio blaugrana sobre la portería defendida por el meta navarro, cuya primera gran y, grave consecuencia para el Athletic, fue el tanto de Keita, que en carrera aprovechaba el balón dejado atrás de tacón por Villa.
Xavi tomó buena nota y no falló en el 72. Aunque el balón del capitán culé encontró apoyo en Aitor Ocio, sobre el que pegó el esférico, despistando a un Iraizoz que encajaba el segundo gol.
El partido parecía finiquitado. Apenas quedaban cinco minutos, pero fue tiempo suficiente para un final de infarto. Primero Villa, algo desquiciado por las ocasiones desperdiciadas, vio la roja tras un incomprensible puñetazo a Gurpegi.
Eso espoleó al Athletic que, todo pundonor, anotó su gol, saliendo de las botas de Gabilondo. Sólo quedaban dos minutos, pero el conjunto rojiblanco se lanzaba en tromba hacia la portería de Valdés y la afición rojiblanca animaba al los suyos pensando que aún era posible.
Pero Busquets ahogó las voces de la parroquia bilbaína con el tercero y definitivo tanto blaugrana cuando se cumplía el tiempo reglamentario.