El Madrid jugó y enamoró. Tras los pitidos en la Liga frente a Osasuna, los blancos se pusieron manos a la obra y fueron el único equipo que paseó por el Bernabeu. La victora frente al Ajax por 2-0 no fue ni mucho menos lo que se vió en el estadio blanco ya que el Madrid fue un vendaval que arrasó en todo momento al Ajax. Özil lideró de nuevo el ataque blanco.
Mourinho apostó de inicio con un dibujo ofensivo con todos sus ‘panzers’ sobre el maltrecho césped del Santiago Bernabéu, con Di María como única novedad en el once por Benzema con respecto al choque de Osasuna, y con la baja de última hora de Sergio Ramos por molestias físicas.
Así, con la contundencia por decreto, el Real Madrid desperezó sus telarañas de los últimos años en competición continental –acumula seis cursos sin superar la barrera de los octavos de final–, y asedió con continuas embestidas al meta Stekelenburg, el mejor de los visitantes. Al principio con galopadas de ‘CR7′ y de Di María, y después, con misiles desde la frontal del francotirador Xabi Alonso.
Pese a todo, el muro ‘ajacied’ resultó infranqueable en los prolegómenos, en un juego que debatió al ofrecido por la Academia ‘De Toekomst’ en los años 70, donde la ‘fabrica’ del Ajax ridiculizaba con el mimo del balón las esperanzas blancas en la encrucijada continental. No obstante, el dique terminó por romperse en el momento más inverosímil, tras córner y después de una carambola del internacional ‘orange’ Anita.
Y es que nuevamente el ‘txuri urdin’ Alonso asistió impecablemente en un saque de esquina para que Higuaín, enemistado con el gol europeo pese a una cruceta previa, peinara el balón lo suficiente para que chocara por accidente con el zaguero holandés. Ahora, con la resistencia hecha trizas, las ocasiones se fueron sucediendo al compás que dirigía Özil, nuevamente el más imaginativo sobre el campo.
El alemán, el único en apostar por la diferencia, fue el estilete que buscó con su verticalidad la asociación del resto de compañeros, fijos como estacas e inmersos en el carril central. Por ello, y pese a que Ronaldo y Di María continuasen haciendo la guerra por su cuenta –fruto de la ansiedad–, fue el ex del Werder Bremen el que dirigió los cimientos de la nueva apuesta merengue.
Aunque al final se impuso el temple del teutón, que llegó a conectar con Di María para que Higuaín culminase su enemistad con el tanto en ‘Champions’. Con los tres puntos asegurados, y con la versión amable del Bernabéu disfrutando por primera vez en la ‘Era Mourinho’ del juego de su equipo, Cristiano y el atacante argentino fueron demarrando oportunidades, con Stekelenburg luciendo galones desde la portería. Sólo van pocos entrenamientos con Mourinho al frente y con todos los jugadores al completo, pero este Madrid es diferente.




